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La rotonda, ese mundo…

A los jóvenes de nuestro país difícilmente les costará imaginar una España sin rotondas. Así era antes de los años 70, cuando en nuestro país el mainstream era circular en línea recta y el concepto “circulación giratoria” todavía no había sido implantado.

El municipio de Palmanova en Mallorca tuvo el honor de ser la primera localidad en vivir la llegada de este fenómeno importado de Francia. El municipio no pasó a la historia por ello pero al menos pudo considerarse pionero en la implantación de esta novedosa solución redonda que ordenaba tráfico, cruces y calles.

A partir de la década de los 90 las rotondas comienzan a brotar en nuestro país como setas en otoño. Dos Hermanas en Sevilla, con 131.317 habitantes y más de 100 rotondas, es el vivo ejemplo de que siempre hay sitio para una rotonda más. Por su parte Sanchinarro, en Madrid, puede atribuirse el dicho aquel de “cuanto más grande, mejor” gracias a los 200 metros de diámetro de uno de sus ejemplares.

Dejando aparte cuestiones de cantidad, lo cierto es que las rotondas se presentan como una herramienta útil para absorber y regular el tráfico en las intersecciones sin necesidad de semáforos. El mayor problema que presentan estas soluciones es el desconocimiento por parte de la mayoría de conductores de su debido uso. Dos de cada tres conductores admiten no saber circular por las rotondas . El principal motivo es el conflicto sobre quién tiene la prioridad en la incorporación, maniobra que ocasiona el 54% de los accidentes registrados.

Las reglas son sencillas y podemos resumirlas en tres principios básicos: 1) quien entra en la rotonda es el primero que debe ceder el paso a los vehículos que circulan por dentro; 2) una vez dentro, el vehículo que circula por el carril derecho, es decir el carril exterior, es quien tiene preferencia; 3) para abandonar la glorieta hay que situarse primero en el carril exterior y salirse por este a la intersección.

Para aclarar este procedimiento la DGT ha publicado en sus redes sociales el gráfico definitivo sobre el uso de las glorietas. Para conducir correctamente por este “país de las rotondas” y atajar de manera rápida las frecuentes discusiones con tus amigos y conocidos sobre el uso de las mismas, no dejes de echarle un vistazo.