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Prácticamente tienes un Fórmula 1

Si habláramos en términos cinematográficos, la Fórmula 1 sería a los concesionarios lo que los Globos de Oro a los Óscar; es decir, la antesala donde se cuece todo lo que veremos posteriormente. Y es que en los bólidos de Fórmula 1 se prueban y experimentan las últimas tecnologías y materiales que luego irán a parar a los vehículos que nos compramos.

En Fórmula 1 se invierte una gran cantidad de dinero, energía y recursos en innovaciones y mejoras que obtienen su principal rédito económico al ser implantadas en los vehículos que luego son vendidos en concesionarios.

En este deporte el coche es el centro de toda la competición y su mejora es un objetivo constante. A día de hoy gracias a la telemetría, los ingenieros y mecánicos de cada escudería obtienen todo tipo de datos sobre el desempeño de cada pieza y del propio piloto. Una gran cantidad de sensores colocados por todo el vehículo son los encargados de transmitir cientos de parámetros que son medidos y estudiados durante y después de cada carrera, para la toma de decisiones en tiempo real y la posterior implantación de mejoras. Pero antes de que existiera esta tecnología, embrionaria todavía en la década de los 80, la Fórmula 1 ya estaba contribuyendo a implantar algunos avances clave para los coches actuales como la suspensión activa, los motores turbo o las jaulas de seguridad.

Estas últimas, en concreto, son consecuencia del constante trabajo de investigación en cuestión de seguridad que se viene realizando desde los años 70 para la protección de los pilotos. Gracias a estas jaulas, los coches actuales disfrutan de un habitáculo más seguro y de mayor resistencia ante impactos. Y es que la seguridad es uno de los puntos que se implementa en los coches de calle con mayor rapidez. Las investigaciones sobre la capacidad de evacuación del agua y la adherencia al asfalto, son dos de los campos en los que más ha contribuido a mejorar la F1 la seguridad de los neumáticos de producción comercial.

En definitiva, podemos decir que la Fórmula 1 es mucho más que un espectáculo deportivo en el que se invierten miles y millones de euros. Es un laboratorio de desarrollo e innovación tecnológica constante del que finalmente todos los conductores nos beneficiamos.