Los pueblos medievales más bonitos de España

Súbete a tu coche, enfúndate la armadura y prepárate para conducir hacia la edad media. Te proponemos una visita por pueblos medievales que te transportarán a la época de los caballeros y dragones.

La villa de las tres mentiras

No es santa, no es llana y no tiene mar. La villa de las tres mentiras no es otra que Santillana del Mar. Parada imprescindible para aquellos que viajen por el norte de España y quieran visitar una de las localidades de mayor valor histórico-artístico de nuestro país. La calle del Rey y la plaza del mercado son sus principales puntos de interés, aunque el pueblo completo merece una visita pausada para disfrutar de su patrimonio medieval y hacerse con una bolsa de ricos sobaos pasiegos.

El pueblo de los pasadizos

Para transportarse a la época medieval, ningún lugar mejor que Albarracín en Teruel. Y es que a este pequeño pueblo encajado en una hoz del río Guadalaviar, declarado Monumento Nacional en 1961, no le falta detalle. Rodeada en casi su totalidad por una imponente muralla de origen árabe, dentro esconde pequeños tesoros como la iglesia de Santa María, la catedral del Salvador o el Palacio Episcopal, además de un casco histórico lleno de escalinatas, callejuelas, muros y pasadizos.

Una villa marinera y medieval

Hondarribia o Fuenterrabía, en el norte de Guipúzcoa, es una pequeña localidad construida en la desembocadura del río Bidasoa. Esta posición privilegiada frente a las costas francesas hizo que la villa sufriera constantes asedios entre los siglos XII y XIX, motivo por el cual se construyeron las murallas de la villa. En su visita podrás contemplar numerosos palacios, casas nobles y torreones, además de los castillos de Carlos V y de San Telmo.

Una fortaleza en lo alto de una sierra

En Huesca encontramos el pueblo medieval de Alquézar, cuyo significado es “fortaleza”. En el siglo IX, a 660 metros de altitud sobre una de las sierras paralelas al Pirineo, se construyó una fortaleza de resistencia y defensa contra el condado de Sobrarbe. 

A medida que los musulmanes fueron perdiendo territorios en la Edad Media, comenzaron a construirse casas a los pies del castillo y la villa fue creciendo hasta convertirse en un centro religioso y comercial.

El pueblo donde dormir en un castillo

Si viajas por la provincia de Guadalajara, puedes parar a descansar en los aposentos reales del castillo medieval de Sigüenza, uno de los mejores conservados del panorama nacional, reconvertido hoy en Parador Nacional. 

En esta ciudad medieval podrás disfrutar además de un extenso patrimonio arquitectónico declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965. Además, para los que quieran experimentar el medioevo aún más a fondo, el pueblo organiza cada año unas Jornadas Medievales en las que se recrea y se revive el pasado de la localidad.

La ciudad más pequeña de España

La localidad de Frías, en Burgos, pasó de villa a ciudad en 1425 gracias al título otorgado por el Rey Juan II de Castilla, título que mantiene y que la convierte en la ciudad más pequeña de España. 

Su ubicación, enmarcada por el pico Humión dentro del Parque Natural Montes Obarenes, la convirtió en un punto estratégico durante la época medieval. Declarada Bien de Interés Cultural en 2005, entre sus atractivos destacan el Castillo de Frías, la Iglesia de San Vicente, el Puente Medieval o el Paseo del Molinar.

La villa amurallada

Cerca de Tarragona encontramos la pequeña villa de Montblanc en la que los aromas medievales todavía se pueden sentir. Su muralla de 1.700 metros rodea todo el casco histórico, un entramado de callejuelas, plazas, ermitas y casitas bajas, a la que se accede a través del Puente Viejo. 

Durante su Semana Medieval sus calles se llenan de torneos y mercados medievales, y se conmemora la leyenda de Sant Jordi, ocurrida en este mismo lugar.