Los bulos y verdades del mundo de la automoción que debes conocer

Seguro que alguna vez te ha pasado. Bajar la ventanilla del coche para que entre aire y verte envuelto en una discusión sobre si es mejor encender el aire acondicionado o no. Y es que cuántas veces entramos en debates por culpa de los conocidos “mitos” sobre la conducción eficiente u otras temáticas relacionadas con el mundo de la automoción. En este artículo arrojamos luz sobre algunos de estos mitos.

 

 

1. ¿Conducir con el aire acondicionado encendido en verano ahorra combustible? Depende.

Según un estudio realizado por la Society of Automotive Engineers (SAE), llevar las ventanillas abiertas conduciendo a velocidades altas tiene un efecto negativo en la eficiencia del combustible. Sin embargo, este hecho se invierte cuando circulamos a velocidades bajas. En este caso, usaremos menos combustible si apagamos el aire y dejamos las ventanillas abiertas. Los expertos en automoción determinan que a partir de 64,4 Km/h cambiar la “ventilación natural” por el aire acondicionado permitiría ahorrar carburante.

 

 

2. ¿Poner el coche en punto muerto en las bajadas ahorra combustible? Falso.

Esta práctica no sólo no ahorra combustible sino que además es peligrosa en pendientes pronunciadas. Al bajar en punto muerto el coche se embala, queda a merced de la inercia y es mucho más difícil de controlar que si lleváramos una marcha metida. Además de esto, la explicación de por qué el punto muerto no sirve para ahorrar combustible es sencilla. Sin insertar ninguna marcha el motor sigue consumiendo combustible para mantenerse en funcionamiento. Sin embargo cuando levantamos el pie del acelerador con una marcha metida es la transmisión la que se encarga de mover el motor. Por tanto en una cuesta abajo, lo mejor para gastar poco es aprovechar la inercia del vehículo pero con una marcha metida.

 

 

 

3. Según expertos en automoción, utilizar marchas largas ahorra combustible. ¿Esto es verdad? Depende.

Aunque muchas veces se afirme este hecho, la verdad es que es una generalización que no siempre se cumple. Para ahorrar combustible lo mejor es conducir en la marcha que corresponde en cada momento. Así el motor no irá ahogado ni será sometido a un estrés innecesario. En muchos modelos nuevos el propio coche nos indicará cuál es la marcha adecuada y cuándo debemos subirla o bajarla. Si tu coche no dispone de este sistema, determinar el régimen de revoluciones “a ojo” tampoco es complicado. Sencillamente será aquel en el que tu coche no tenga problemas para ganar velocidad pisando a fondo el acelerador sin tener que reducir una marcha.

 

 

 

4. Los coches de “antes”, ¿eran más seguros que los de ahora? Falso.

Seguro que alguna vez has oído a alguien afirmar esta sentencia aludiendo al grosor de la chapa o la forma de “caja” de los coches antiguos como elementos que proporcionaban una mayor resistencia ante los golpes. En automoción, la rigidez no es sinónimo de seguridad. De hecho, si la carrocería no se abollara, la fuerza y presión del accidente recaerían sobre las personas. Tras décadas de investigación sobre cómo proteger a las personas que van dentro del coche ante un accidente, los expertos han llegado a la solución más efectiva: la combinación de piezas que se deformen de manera controlada, absorbiendo la energía del impacto, y zonas que no se deformen lo más mínimo, como el habitáculo, para proteger a los pasajeros.

 

 

 

5. ¿Dejar el coche al límite de reserva es malo? Verdad.

No se trata de un mito del mundo de la automoción sino de una verdad como un templo. Primero, porque el coche tirará de la gasolina del fondo del tanque donde se acumulan las impurezas del combustible. Al no haber suficiente cantidad de hidrocarburos, estas partículas a la larga podrán provocar averías en el motor. Aunque también existen otros motivos como ocurre, por ejemplo, con los vehículos de inyección electrónica que necesitan que la bomba ubicada en el depósito esté lubricada para funcionar correctamente.

 

 

 

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